Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Teatro Colón
Sábado 29 de agosto de 2026
Escribe: Eduardo Balestena
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: maestro: Srbaa Dinic
Solista: Aristo Sham, piano
Bajo la el título Dos miradas de Rusia la Orquesta Filarmónica de Buenos se presentó en el Teatro Colón, dirigida por el maestro serbio Srba Dinic.
La Sinfonía nro. 15, en la mayor, opus 141 de Dmitri Shostakovich (1906-1975) fue interpretada en la primera parte del programa.
Obra enigmática y musicalmente compleja en su formulación musical, el primer movimiento, Allegreto, comienza con un solo de piccolo a partir del cual comienza un desarrollo temático de elementos incisivos, diferentes entre sí, en las distintas secciones, en esa atmósfera circense tan propia del autor. La intervención de las distintas secciones construye un volumen sonoro sumamente expansivo, en el cual la cita de Guillermo Tell, de Rossini, en distintos registros aparece como un material recurrente y a la vez contrastante, como el motivo inicial.
El Adagio – Largo – Adagio – largo respeta el esquema tonal habitual, ya que está en modo menor, comienza con un solo de cello y sigue como un coral en los metales. El pasaje de las cuerdas apenas comienza la segunda intervención del cello recuerda al adagio de la quinta sinfonía del autor. Es una de las pocas concesiones a la belleza melódica –seca y con acordes disonantes- que hay. Es de una belleza despojada y engmática, que sugiere una marcha fúnebre. La pregunta que nos formulamos es la misma que con la Eroica, ¿A quién está destinada la marcha fúnebre? ¿Quién es el héroe? Podemos pensar que está dedicaba a la vida y a la sinfonía como género musical. El movimiento es rico la alternancia tímbrica y dinámica –del piano al forte en un mosaico de timbres-.
El cuarto movimiento, Adagio-Allegretto-Adagio-Allegretto en la mayor comienza con una cita de Amanecer y Viaje de Sigfrido por el Rhin, de Wagner a la que sucederán otra, una de ellas será el comienzo del preludio de Tristán e Isolda, con lo que ello musicalmente implica: pasar de un lenguaje cromático a un esquema tonal diferente y también a un esquema rítmico ternario y a otra índole de fraseo. La sensación es que al mismo tiempo que son evocadas diferentes obras y sus significados, no hay un camino claro a seguir: o se trata de una exploración (¿a dónde lleva esta idea?) o del ocaso de la forma sinfónica. Sea como fuere, se trata de una obra de grandes demandas, compleja rítmica, dinámicamente y en sus muy diversos registros.
En la segunda parte, fue interpretado el Concierto nro. 3, para piano y orquesta en re menor, opus 30, de Sergei Rachmaninov (1873-1943) actuando como solista Aristo Sham.
En comentarios anteriores de esta obra comencé señalando que “Se trata una de las obras más extensas, virtuosas y técnicamente difíciles para piano y orquesta”. Solamente puede ser interpretado por un gran pianista, dada la complejidad de la obra, no solamente en sus aspectos dinámicos, en los breves fragmentos melódicos, que surgen a partir del sencillo material del comienzo y el diálogo con la orquesta.
Además de esas señas de identidad es necesario subrayar su permanente transformación motívica, con modulaciones que nos permiten asistir a un material que se expande permanentemente y que siempre nos parece distinto. La variación es un aspecto esencial: elementos tomados de diferentes partes del motivo inicial son expandidos convirtiéndose a su vez en otros. No resulta sencillo reconocer las distintas partes de la forma sonata ampliada del primer movimiento, por ejemplo, debido al permanente cambio.
El tema del intermezzo-adagio, es un desprendimiento del motivo inicial y en a presentación del segundo tema se produce un cambio a la tónica. El tema con variaciones concebido en una forma ABACA y no es para nada un movimiento lento. Rachmaninov utiliza aquí técnicas que llevaría a la Rapsodia sobre un tema de Paganini (1934): el tema expuesto en forma más rápida y compacta, con el agregado de notas; el desarrollo de episodios tomando un intervalo de una parte; la aparición de notas que subrayan partes del tema y omiten otras y el enriquecimiento por la orquesta, que lo toma y expande, también de diversas maneras, todo ello a lo largo de un extenso y cambiante desarrollo que conduce y se resuelve, casi sin solución de continuidad.
En el Finale: alla breve, de gran fuerza, es una forma sonata modificada que recapitula sobre el tema del primer movimiento y utiliza, para marcar sus distintas secciones, un estribillo que aparece dos veces, una luego de la introducción y la segunda previa al final, contrasta con el resto del material y es a la vez una suerte de pausa con un llamado de atención a lo que vendrá, que es un desarrollo ulterior sobre el primer tema. El concierto es rapsódico, libre en su forma y a la vez riguroso en el tratamiento del material.
Aristo Sham es un pianista ampliamente galardonado y de mucha experiencia con distintos organismos orquestales. Ha estudiado en Harvard su maestría en el Conservatorio de New England; en su repertorio se encuentra el registro completo de las obras para piano de Brahms.
Eduardo Balestena


