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Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

 

Teatro Colón

Jueves 24 de Agosto de 2017

 

Escribe: Eduardo Balestena

 

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Maximiano Valdés
Solistas: Pinchas Zukerman (violín), Amanda Forsyth (violoncello)

 


Dirigida por el maestro Maximiano Valdez, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires contó con la actuación solista de Pinchas Zukerman en violín y Amanda Forsyth en violoncello.


El Doble concierto para violín, violoncello y orquesta en la menor, opus 102, de Johannes Brahms  (1833-1897) abrió el programa.


Resultan suficientemente conocidas las circunstancias de su composición para abundar sobre ellas, salvo en lo que resulta significativo para dicho opus. En tal sentido,  lejos de las características estéticas de obras de mayor envergadura, como el concierto para violín opus 77, con cierta libertad formal, las intervenciones solistas se alternan en la exposición de temas y desarrollos que resultan logrados en sí mismos, sin ser extensos ni explotar  todas las posibilidades sonoras de los instrumentos solistas.


Sin valerse del recurso de las variaciones o la transformación de motivos, con frases que comienzan y concluyen para ser sucedidas por otras –como en el tercer movimiento- la obra pareciera inspirada en el concertto grosso.  Tampoco el discurso orquestal muestra el relieve y cambios dinámicos de obras como las Variaciones sobre un tema del coral de San Antonio, por ejemplo.


Pinchas Zukerman nació en Tel Aviv, formándose gracias al apoyo de Isaac Stern y Pau Casals, como violista, violinista, director de orquesta y pedagogo, en Estados Unidos donde, tempranamente, comenzó a labrar la extensa carrera musical que lo llevó a formarse y actuar –incesantemente- en distintas partes del mundo. También enorme es su tarea como formador  en la Escuela de Música de Manhattan o en el Centro Nacional de las Artes de Canadá. Asimismo, ha recibido numerosos premios como el Concurso Leventritt (1967) y la Medalla de las Artes y el Premio Isaac Stern. Su discografía consta de más de 22 discos, con más de 100 títulos con obras del barroco, clasicismo y romanticismo y música de cámara.
Amanda Forsyth nació en Sudáfrica y estudió primeramente en Londres. Posteriormente galardonada con el premio Juno, en Canadá se convirtió en solista principal de la Orquesta del Centro Nacional de Ottawa, actuando con numerosas orquestas alrededor del mundo.


Solistas con capacidades que trascienden a la obra que abordaron, fue dable advertir su sonido refinado y peculiar, hondo, intenso y lleno de matices en el cello y delicado y nunca incisivo en el violín.


La Sinfonía nro. 3, en la menor, opus 56 “Escocesa”, de Felix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847) fue abordada en la segunda parte del programa.


Coetánea con la obertura La gruta de Fingall, ambas obedecen a las impresiones de un viaje a Escocia del compositor y participan no sólo de un modo de captar y expresar la naturaleza sino de una inspiración musical de belleza en cada elemento del discurso sonoro. Ello es apreciable, por ejemplo, en los acordes de las maderas, sus climas, su calma belleza; el permanente cambio donde surgen desarrollos diferentes a una línea que viene siendo expuesta y una inspiración que nunca decae.


Cada movimiento presenta un clima y una característica peculiar: en el Vivace non troppo, el clarinete entona un motivo escocés, a partir del cual se sucede una rica dialéctica de pregunta y respuesta en un ritmo de carácter danzante. El tercero, de una atmósfera íntima y de gran delicadeza –como en rigor lo es toda la obra- está dado en la alternancia  de un clima sereno con una marcha fúnebre. Uno de los aspectos más relevantes del último (Allegro maestoso assai) es la resolución por medio de un himno protestante que es introducido como elemento  resolutivo del movimiento.
Director Artístico del Festival Casals de Puerto Rico, Maximiano Valdés fue asimismo director de la Orquesta de  Euskadi; invitado en la Orquesta Nacional de España y titular de la Orquesta Filarmónica de Buffalo, entre muchos otros merecimientos. Ha llevado a cabo una extensa carrera en importantes escenarios del mundo, como en Venecia; Boloña; París y otras ciudades Europeas, así como en Estados Unidos y Canadá.


Más que el tempo rubato que hubiera podido explotar en pasajes como el del comienzo del primer movimiento o el tercero, abordó la obra de un modo mas centrado en lo formal que tuvo su mejor expresión en el segundo y cuarto movimientos. Se trató de una correcta versión en los cánones de la discografía tradicional. 

 

Eduardo Balestena