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Teatro Colón
Jueves 27 de julio de 2017


Escribe: Donato Decina

 

 

 

Javier Camarena (tenor)
Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Enrique A. Diemecke
Programa:

Charles Gounod:

- Obertura de Romeo y Julieta

 - “Ah! lève-toi, soleil!” de Romeo y Julieta

Georges Bizet:

- “Je crois entendre encore” de Los pescadores de perlas

Gioacchino Rossini:

- Obertura  de El barbero de Sevilla

“Sì, ritrovarla io giuro” de La Cenerentola

Gaetano Donizetti:

- “Ah! mes amis!... Pour mon âme” de La hija del regimiento

- Tombe degli avi miei… Fra poco a me ricovero” de Lucia di Lammermoor

“Povero Ernesto…  Cercherò lontana terra” de Don Pasquale

Giuseppe Verdi:

- Obertura de La forza del destino

-  “Lunge da lei…  De’ miei bollenti spiriti” de La Traviata

-  “La donna è mobile” de Rigoletto
Sala: Teatro Colón

 


 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

Por segunda vez en el año, hubo asistencia “perfecta” en la sala (la otra ocasión fue el recital de Diana Damrau-Nicolás Teste). Pero en esta oportunidad se trató de una noche que perdurará por siempre en la memoria de los habitués de la sala, los que seguramente iniciarán la tradición “oral” de transmitirlo “de generación en generación”. Es que fueron tan apabullantes la calidad vocal, la calidez humana, la humildad y la belleza de la voz que Javier Camarena desplegó a lo largo de su recital en el escenario del Colón, con un programa sumamente exigente, al que abordó con impresionante soltura, acompañado de manera extraordinaria por Enrique Arturo Diemecke y la Filarmónica que le brindaron la protección y un brillante “ropaje” con un rendimiento superlativo que al igual que en el caso del recital Damrau-Teste, nos vuelve a llevar a la reflexión en el sentido de preguntarnos si no es hora de que (como sucedía hasta hace unos cuantos años atrás) la Filarmónica no debería bajar al foso a acompañar ópera y, luego de apreciar los resultados, si también no es tiempo que Diemecke dirija una o dos óperas al año. No se dude que la calidad está plenamente garantizada.

 

 El espectáculo se inició con una versión “ajustada” de la Obertura de “Romeo y JJulieta” de Charles Gounod, ya que por obvias razones se suprimió la parte coral que narra las desventuras de los amantes de Verona. A la impecable versión, realzada por el aporte del trío de violonchelos que capitaneó Marcelo Bru en el momento previo a la culminación. Sin que Diemecke abandonara el podio, ingresó Camarena al escenario y se desató la cálida catarata de aplausos con la que el público “Colonero” recibe a las figuras internacionales. Tamaña recepción conmovió al tenor, el que necesitó un instante para hablarle al público y expresarle su emoción por la recepción para luego abrir la noche con “Ah leve Toi Soleil”, inicio de la maravillosa Escena del Balcón de la inmortal ópera francesa. Y ahí la comprobación: voz segura, registro parejo, zona central impecable, fiato de “excepción” y un agudo pleno increíble. La voz corre por toda la sala y llega a todos los sectores de la misma. Primer estallido del público. Primer “rugido del Colón”. Luego entramos en la zona “sutil” y Camarena acometió con  “Je Crois entendré encore” , aria de Nadir de “Los Pescadores de Perlas” de Georges Bizet, donde la media voz, la sutileza y el decir conmovieron al auditorio. Diemecke y los Filarmónicos se “florearon” con una muy interesante visión de la Obertura de “El Barbero de Sevilla” de Rossini, sin excesos percutivos , muy buena participación de la cuerda y notable rendimiento de los vientos. Camarena retornó para rematar la primera parte con dos intervenciones fantásticas: “Si Ritrovar lo Giuro” de “La Cerenentola” con un fraseo estupendo y una maravillosa entrega,  y luego cerrar de impresionante manera con “Ah mes amis” y sus sobreagudos de “La Fille du Regiment” de Donizetti que enfervorizó al público que  desató una ovación incontenible.

 

En la segunda parte, Diemecke  (muy sabiamente) optó por  prescindir de la inicialmente anunciada obertura de “Don Pasquale” para acometer directamente con Camarena “Fra Poco a Me Ricoveró” de  “Lucia di Lamermoor” con maravillosa y clara dicción y seguir con “Povero Ernesto” del  antedicho “Don Pasquale”, expresado como pocas veces.

 

Diemecke tuvo otro momento de lucimiento al abordar la Obertura dela querida “Innombrable” de  Verdi con un comienzo “a lo Stokovski” lento y cortante, pero un desarrollo que ganó en dinámica con el correr de la interpretación y aquí también el público premio la labor del otro artista mexicano.

 

El remate del recital vino con una fantástica entonación de “De miei bollenti spiriti” de “La Traviata” con la “Caballetta” posterior y “La Donna e mobile” de “Rigoletto”, donde mostró sus dotes para estos títulos integrantes de la “Triada verdiana” y enfervorizar al público, el que se vio recompensado con tres bises populares en arreglos no especificados : “Alma Mia” de María Grever, que movió a Diemecke a recordarle al público que era “Caballito de Batalla” en México de Libertad Lamarque, una increíble versión de “Granada” de Agustín Lara, atacada por el tenor “a cappella” a partir de “ De Sángre y de Sol” y cerrar con “El Día que Me Quieras” de Gardel y Le Pera en un estilo diferente al de Plácido Domingo pero con incuestionable calidad interpretativa.

 

Fue una noche para el recuerdo imborrable. Cuando lo que uno escuchó previamente en videos y grabaciones, se hace realidad en la sala. Camarena tiene una voz extraordinaria y ojalá lo mas pronto posible lo veamos en una ópera completa.

 

Donato Decina