Menu principal

 

Gran lucimiento de Luis Gaeta

 

Falstaff cerró la temporada de Buenos Aires Lírica

Teatro Avenida

14 de Noviembre de 2010

Escribe: Graciela Morgenstern (ACMA)

 

 

Falstaff, de Giuseppe Verdi
Libreto: Arrigo Boito
Elenco: Luis Gaeta, Carlos Ullán, Leonardo Estevez, Osvaldo Peroni, Gustavo De Gennaro, Walter Schwarz, Vanesa Tomas, Gabriela Ceaglio, Cecilia Jakubowicz, Elizabeth Canis

Director de Orquesta: Javier Logioia Orbe

Director del Coro: Juan Casasbellas

Régie: Fabian von Matt

Escenografía y vestuario: Daniela Taiana

Diseño de iluminación: Alejandro Le Roux 

Sala: Teatro Avenida



Como cierre de la Temporada 2010, Buenos Aires Lírica presentó Falstaff, la última genial composición de Giuseppe Verdi, en el Teatro Avenida.


Desde los inicios de Falstaff, Verdi afirmó que sólo componía la obra para entretenerse, motivado por el excelente libreto que le había entregado Arrigo Boito basado principalmente en la obra Las alegres comadres de Windsor, de Shakespeare. El compositor  describía a Falstaff como un pícaro que se mete en todo tipo de diabluras pero de una forma entretenida. Esta fue la última ópera de Verdi. La compuso cuando tenía 77 años y fue la realización de una vieja y anhelada aspiración: la de componer comedia.

 

Desde el punto de vista musical, las escenas se suceden con ensambles de gran riqueza, integradas en un todo de absoluta coherencia.

 

La versión ofrecida en el Teatro Avenida tuvo como protagonista a Luis Gaeta, un barítono experimentado que cumplió con el rol aunando su gran presencia e histrionismo a una técnica más que solvente y el característico fraseo verdiano . Se lució en “L’onore” en el primer acto, haciendo gala de su poderío vocal sin por eso, ir en desmedro de las sutilezas que la partitura le plantea. Carlos Ullán compuso un Fenton de gran lirismo mientras que  Leonardo Estévez fue un Ford de voz portentosa. Osvaldo Peroni, Gustavo De Gennaro y Walter Schwarz realizaron una labor eficaz como Dr Cajus, Bardolfo y Pistola, respectivamente.

 

El plantel femenino mostró mayor disparidad en las actuaciones, sobresaliendo la mezzo Elisabeth Canis como Mrs. Quickly. Vanesa Tomas se desempeñó con corrección  en el rol de Alice Ford, al igual que Cecilia Jakubowicz como Meg Page, un papel que no le da muchas oportunidades de lucimiento personal. Gabriela Ceaglio (Nannetta) pudo haber sacado mayor provecho de las oportunidades que la partitura le otorga. De todas maneras, su participación fue aceptable.

 

 Juan Casasbellas dirigió al coro que realizó una buena labor en las cortas intervenciones que la obra le proporciona.  En tanto, Javier Logioia Orbe dirigió la orquesta con precisión en los ensambles y cuidando el equilibrio entre foso y escenario.

 

La puesta de Fabian von Matt se ajustó a las posibilidades escénicas que brinda la sala. Algunos elementos innecesarios, tales como globos rojos con forma de corazón en la escena de los enamorados, resultaron absurdos por la obviedad de su simbolismo, así como también la presencia sobre el escenario, de gente que nada tenía que ver con la obra. Por otra parte, los cambios escénicos estuvieron bien resueltos. Daniela Taiana (a cargo del  vestuario) y Alejandro Le Roux (iluminación), completaron el equipo.

 

En definitiva, una buena oportunidad para disfrutar de la última genialidad verdiana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos: Liliana Morsi